martes, 24 de diciembre de 2013

Capitulo uno. El estrés

Después de un año mil atareado y lleno de novedosas oportunidades, quería dejar todo atrás. Amo a mi familia y son todo para mí, pero hasta de ellos quería estar lejos un rato. Luego de perder a unas cuantas amistades realmente importante a lo largo de estos meses, solo quería enfocarme en mí. En aprovechar mi vida, no quería que mi futuro se construyera sin vivir lo suficiente como para tener recuerdos espectaculares a los que recurrir a la hora de un descanso por el estrés de la universidad, del trabajo, de la vida.
Siempre he pensado que las personas podemos conseguir todo lo que deseamos, si nos proponemos y trabajamos en ello. Pero quedarse allí en el camino y encasillarse en una misma vía, no era mi estilo. Y estar tan empaquetada y haciendo lo moralmente correcto apestaba. Necesitaba aire, gritar y saltar todo que quisiera sin sentir vergüenza ni mirar la aprobación de los demás.
Cuando era pequeña siempre desee crecer rápido, quiera vivir la vida que deseara sin importar nada. Pero ahora soy mayor, añoro los años en los que iba al colegio y no tenía más responsabilidad que estudiar y pelar con mis amigas sobre algún acontecimiento que generalmente ocurrió con algún chico. Pero hoy todo es distinto, trabajar para pagarme la universidad es agotador, estudiar para mis pruebas y ser una buena persona tiempo completo es agotador.
Sí que tome una decisión, si fue algo egoísta pero me importaba un rábano.

Me iría lejos, a vivir mi vida como yo quiera, deseaba conocer, viajar y experimentar todo lo que no pude por la responsabilidad que tenía, pero ahora estaba de vacaciones y tenía dos meses para cumplir mi meta.

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